Que ver en Djerba

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ÁFRICA Túnez

La isla de Djerba, también conocida como Jerba o Yerba, fue un gran enclave para navegantes y exploradores como escala entre Grecia y todo el comercio del Mediterráneo occidental. Los cartaginenses fueron realmente los que dieron a conocer esta curiosa isla a todo el mundo.

Se encuentra situada en el sureste de Túnez en el golfo de Gabés y tiene una extensión superior a los 500 kilómetros cuadrados.

Los tunecinos presumen de esta isla, ya que en “La Odisea”, Homero nos cuenta que Ulíses llegó a una isla que parecía un oasis en pleno Mediterráneo, donde sus marineros perdieron la memoria al probar el fruto del loto. Ese fruto sería el dátil, ya que la isla está repleta de este fruto.

Esta isla, además es conocida por su tranquilidad y su mezcla étnica. Judíos, musulmanes y turistas (sobre todo europeos) conviven en esta pequeña dimensión de terreno.

Para acceder a la isla se puede hacer de diferentes maneras: mediante pequeños ferries hasta el puerto de Ahoumt Souk, en el norte. A través de un trasbordador desde Djorf en el continente hasta Ajim en aproximadamente 20 minutos. O llegando en avión desde la capital tunecina o algunos puntos europeos (como París o Amsterdam) y por último y para mí la mejor de todas es adentrarse por el puente deEl Kanstara” que separa la isla del resto de país. Este puente se hizo para sustituir una antigua calzada romana de una antigua ruta que conectaba la isla con la frontera Libia.

Su capital, Humt Suq, está situada en el norte de la isla, con un amplio puerto y varios zocos pequeños conectados entre sí. Artesanía, orfebrería y joyas judías a buen precio, hacen que convivan con la subasta de pescado diaria en pleno centro del zoco, donde se pueden ver a los hombres pujando por el pescado o el pulpo, que es el producto estrella entre otoño e invierno.

La arquitectura de la isla sorprende, ya que es una hilera continua de casas amuralladas en la costa a modo de defensa y casas de adobe y ladrillo en el interior encaladas en color blanco.

Pero los españoles, también tuvimos presencia en esta isla. Carlos V invadió Túnez en el siglo XVI elevando el fuerte de Ghazi Mostapha, en la isla. De este modo quería controlar parte del comercio del mediterráneo y tener un punto estratégico en el mediterráneo. Los tunecinos, descontentos con el dominio español, contrataron al pirata Barbarroja, bajo las órdenes del Imperio Otomano, donde vino desde Estambul para deshacerse de los colonizadores españoles. Dentro de la fortaleza, una de las torres conserva este hecho, ya que fue construida con las calaveras de los invasores, un poco morboso la verdad.

A poca distancia, 5 minutos en coche, podemos visitar la Sinagoga La Ghariba, conocida como la maravillosa, es la más importante de toda África con una amplia comunidad judía. A día de hoy, tras su construcción a inicios del siglo XX, es centro de peregrinación judía del norte africano.

Pero si por algo también es conocida esta isla es por ser la isla de las mezquitas. Cuenta con aproximadamente un centenar, aunque no todas están en uso y muchas de ellas son preciosas por la sencillez que conllevan, haciéndonos una idea del islam más mediterráneo. Mientras que la mayoría de sus minaretes llaman a la oración con versos coránicos, las olas rompen en las playas doradas de la isla haciendo eco de la convivencia entre culturas.

A día de hoy, esta isla es uno de los destinos más exquisitos tunecinos en cuanto a playas se refiere. Sus más de 100 kilómetros de playas no están tan abarrotadas como las playas de Hammamet y pasan a ser un lugar idóneo para el relax y disfrute entre palmeras y playas de agua cálida y cristalina; mientras conviven con el contraste de olivares aún existentes.

En el sur de la isla, podemos visitar la localidad de Guellala, donde es típica la alfarería y puedes ver demostraciones de cómo se hacen vasijas, y demás artículos de cerámica. No muy lejos de allí, en Adjim se encuentran los antiguos comerciantes de esponjas, que a día de hoy exportan a varios lugares europeos.

Viaje realizado con el patrocinio de la Oficina de Turismo de Túnez.

Escrito por KrrteAndo

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